Todos estamos conscientes de que los efectos de la globalización ofrecen perspectivas útiles por las cuales se puede evaluar el impacto de la cultura en el desarrollo nacional e internacional. La globalización no sólo aumenta la sensibilidad hacia las diferencias, sino también hacia las interdependencias.
La tecnología, como parte del ambiente humano, está siempre ligada a la cultura. Esta no solo incluye métodos de sobrevivencia y de producción, sino también la creación del lenguaje, de los sonidos, del arte, etc. La tecnología acelera la transferencia de información y de conocimiento, además crea nuevas preocupaciones y problemas como lo son la amenaza de las armas nucleares, la erosión del ambiente y el uso de los «clones».
Los medios de comunicación masiva junto a la computadora, unen al mundo a través de sus redes, pero eliminan lo que es específico y retan la sobrevivencia de las culturas.
El mundo está unido de muchas maneras a través de la tecnología. El dinero, las ideas, la información, el conocimiento y las imágenes se mueven a través del mundo casi instantáneamente. La transferencia de la tecnología se ha acelerado por el uso de las computadoras y de los satélites.
Cada momento en la historia y la complejidad de la vida social se abren a una pluralidad de interpretaciones, que suceden dentro de distintas trayectorias. Esta diversidad prueba la capacidad de adaptación de la sociedad. La sociedad se transforma y se adapta a los cambios en la tecnología. La tecnología es conocimiento aplicado socialmente y los valores y las creencias de esa sociedad son los que influyen en los efectos de esa tecnología.
El desarrollo económico exige aumento en la producción y esto requiere tecnología científica, donde la ciencia y la tecnología son la base del poder, la clave de la prosperidad, además de ser simultáneamente un instrumento culturalmente poderoso que disuelve no solo la resistencia física, sino las actitudes de vida.
La preocupación mayor de nuestros ancestros era sobrevivir y tener donde guarecerse de las lluvias, del frío, del sol, de los ataques de los depredadores. No importa el lugar geográfico, esta preocupación ha sido es constante, sea en el Caribe o sea en África. Esta ha sido la causa, de que el hombre, lejos de rechazar siempre se ha adaptado a las innumerables tecnologías surgidas en el transcurso del tiempo.
En la actualidad, la forma acelerada que se está construyendo el conocimiento y el impacto creciente que tiene esto en las personas y en las familias, hace que la asimilación de las tecnologías por tanto sea diferente.
La tecnología como tal no es perjudicial, lo importante es para que se usa la misma, recordar, la energía nuclear con fines pacíficos, y las bombas de Hiroshima y Nagasaki en Japón, en dependencia de los valores y los principios de la sociedad, así será el uso del conocimiento. Hay que reconocer que sin humanidad y sin valores no puede haber aprendizaje verdadero ni desarrollo de la sabiduría. La meta final de la educación tiene que ser una sociedad más justa, equitativa y participativa, no una sociedad de individuos más proficientes técnicamente.
Hay que promover la capacidad de las personas de ser seres pensantes, que sean capaces de criticar y de retar, de crear y de superar. La enseñanza de la tecnología debe centrarse en el amor por los seres humanos y no meramente en el esfuerzo de extender las habilidades humanas y su dominio sobre la naturaleza. Esta debe desarrollar modos de pensar que apoyen la justicia entre las personas, el respeto hacia el ambiente y promuevan el bien común








